El grupo catalán gana terreno en el sector asegurador frente a Mapfre que pierde su socio en seguros de vida y la red de la entidad rescatada donde se comercializaban sus productos.

CaixaBank y Bankia ya caminan desde hace unos días por la senda de la absorción de la segunda por la primera. Una operación de este calado deja en el proceso a distintos afectados, de manera directa o indirecta. No solo el sector bancario cambia con esta operación en la que se crea al primer grupo financiero del país y uno de los más importantes de Europa, sino que provoca alteraciones de calado en el sector de los seguros, con la entidad catalana como principal actor del país, aumentando lo que ya había conseguido en los últimos años.

La primera de las repercusiones para el sector es que Bankia y Mapfre tendrán que poner punto final a su larga alianza en la comercialización de seguros. CaixaBank tiene su propia aseguradora, VidaCaixa, lo que hace incompatible que se mantenga la alianza previa de Bankia, que se concreta en una sociedad conjunta Bankia Mapfre Vida, cuya creación data de tiempos de Caja Madrid, y que está controlada en un 51% por Mapfre, mientras Bankia tiene el 49%. En esta sociedad se ha ido incorporando todo el negocio de seguros de vida de todas las cajas de ahorro que se incorporaron a la entidad rescatada antes de su salida a Bolsa en 2011. Según las cuentas depositadas en el Registro Mercantil, en el ejercicio 2019 la sociedad obtuvo un beneficio de casi 97 millones de euros. Además, la red de oficinas de Bankia funciona como puntos de venta del resto de seguros que ofrece Mapfre.

Fuente: elDiario.es