A muchos padres e hijos les surge la duda de si, en caso de accidente, el seguro contratado por el adulto cubre al conductor novel. Esta es la respuesta definitiva.

De manera coloquial, decimos que nuestro seguro es “a todo riesgo” o “a terceros”. Realmente, esto no es del todo cierto. Es una manera de simplificar los servicios contratados. Cuando contratamos una póliza de seguros lo que hacemos es acordar con la aseguradora un conjunto de seguros con diferentes coberturas entre los que se encuentran los seguros ‘voluntarios’ y el ‘Seguro Obligatorio de Responsabilidad Civil del conductor’.
El único seguro que tenemos obligación de contratar es, como su propio nombre indica el ‘Seguro Obligatorio de Responsabilidad Civil del conductor’. Este se encuentra regulado por la Ley sobre la seguridad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor. Su función es, fundamentalmente, cubrir aquellos daños ocasionados por el conductor de un automóvil, sea cual sea su edad o antigüedad del permiso de conducir, a un tercero.
La ley es bien clara, no se excluye de la cobertura aquellas personas que tengan recién cumplida la edad mínima para la obtención del carnet ni para aquellos que lleven escasos meses o años con la licencia. No importa lo que ponga en la póliza. En base a este seguro obligatorio, la aseguradora debe pagar los daños y perjuicios causados a terceros por cualquier conductor hasta el límite de 15 millones de euros por siniestro por daños materiales y 70 millones de euros por siniestro para las víctimas.
Todos y cada uno de los daños están cubiertos con este seguro obligatorio. Solo existe una excepción. Aquellas situaciones en las que el accidente fuese debido a una conducta dolosa del conductor, es decir, que condujese bajo los efectos de sustancias psicotrópicas o en el caso de que la persona al volante no dispusiese del permiso de circulación. En este caso, la aseguradora continuará pagando al tercero perjudicado. No obstante, esta podrá ‘repetir’ contra el piloto para recuperar el dinero abonado.