Cada comunidad de propietarios es diferente, porque cada urbanización o edificio tiene sus características. No es lo mismo un conjunto residencial con piscina y jardín que un edificio de pisos, ni una construcción reciente que otra que tiene sesenta años. De la misma forma, los servicios de los que dispone cada comunidad varían enormemente: hay comunidades de propietarios que comparten pistas deportivas, gimnasios, portería, servicios de mantenimiento o de seguridad, mientras que otras apenas tienen en común la fachada, el tejado, las escaleras y el ascensor.

Los seguros para comunidades cubren riesgos de diversa tipología, muy comunes en los seguros del hogar. Este tipo de seguros incluye la cobertura de incendios, Responsabilidad Civil frente a terceros o servicios de asistencia de profesionales (fontaneros, electricistas, albañiles…). Ahora bien, cada aseguradora puede incluir matices en la cobertura que ofrece frente a estos daños.

Los seguros para comunidades incluyen generalmente coberturas para los siguientes riesgos:
– Incendios: no todos lo hacen con la misma extensión.
– Daños por agua: es la cobertura más necesaria y habitual en las comunidades de vecinos.
– Daños eléctricos: afecta a las instalaciones eléctricas y el daño que puedan sufrir los aparatos conectados a ellas.
– Robos y vandalismo: el robo es común a todos los seguros.
– Responsabilidad civil: es una de las coberturas básicas de los seguros del hogar. Es muy importante cubrir el daño a terceras personas como consecuencia de problemas en nuestra comunidad.